27.3.09

HANNAH DUNDEE, Lady Dino


Una imagen perturbadora. Tengo 17 años, compro una revista Zona 84 y en la contraportada una morena de esas imposibles: curvas gomosas, apetitosas, y mordizqueables, es decir Pomona y tetona, vestida con un biquini de piel con un pterodáctilo parado sobre el brazo, como si fuera un halcón. Curvas y fantasy art, la mejor combinación del mundo, sino interroguen a Boris Vallejo y al mismo Nelson. La ilustración era un adelanto de la serie que la revista del viejo Toutain iba a publicar a partir del numero entrante: “Cuentos de la era Xenozoica: Cadillacs & Dinosaurios”. La necesitaba ya y ahora. Cuando conseguí la revista, supe todo sobre la chica. Su nombre era Hannah Dundee y era embajadora de una tribu humana en un lejano futuro llamado Xenozoico donde la mitad del mundo está bajo las aguas y los dinosaurios volvieron a reinar. Y además de sus labores diplomáticas, la morocha era ecologista, intelectual y lectora de los grandes clásicos de la humanidad. Matea con tetas, bendita seas. Con perdón pensé, pero si un día se me aparecía una mujer así, enfundada en ajustados pantalones blancos, con un arma al cinto y una camisa amarrada a la cintura, me uno ya al cuerpo diplomático y al Greenpeace y a los enanos verdes. Hannah es la diosa de los dinos, un apetitoso bocado de carne en una época extraña, como Druuna pero sin lo triple X, lo suyo es más insinuación, curvas y miradas. Y que deliciosa la dibujaba Mark Schultz, justicia que luego le hicieron los artistas de una muy buena serie animada de HBO y de un videojuego de arcade que ya es un clásico. Y mientras miraba las viñetas del cómic yo sólo quería más de Hannah. Que Jack Tenrec dejara de perder tiempo con sus autos y le diera lo que una mujer como ella merecía, una de esas que hacen temblar el suelo. Quería que Schultz se soltara y nos regalara a Hannah en escenas de ducha y desnudos… O que en alguna aventura se perdiera en la selva y fuera raptada, torturada y violada por lagartos humanoídes, Dios, solo pensar en las maravillas que haría Serpieri con Hannah me mandan derecho a… donde todos ya saben.

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