10.4.09

GATUBELA, de cuero, siete vidas y otras cosas.


La reina Victoria que era muy dura pero también muy sabia lo dijo: “el mundo se divide en dos, los amantes de los gatos y los subnormales”. Winston Churchill también agregó su grano de arena, “entre perros y gatos prefiero a estos últimos, está comprobado que los amantes de los gatos son más inteligentes”. Y debe ser así, de otra forma no se explica como Batman, el más brillante hombre sobre la tierra, tiene un obvio favoritismo por los felinos. Y bueno, se entiende cuando el objeto de tu pasión animal tiene la cara, los ojos, los brazos, las tetas, la espalda, la guatita, el culo, las piernas, el látigo y los tacones de Selina Kyle, Gatúbela o Catwoman, como quieran ustedes. Es que hay algo ricamente perverso en ella, su idea de morena de medidas perfectas y curvas imposibles, apretadas bajo un disfraz de cuero entallado al cuerpo, lo suficientemente resistente como para permitirle saltar de torre en torre de Gotham City sin perder un ápice de elegancia, porque Selina es ante todo elegante, como una gata persa, y esa es una gran diferencia. Olvidemos a Michelle Pfeiffer, o a Halle Berry, o a las tres que la encarnaron en la serie de los 60. Incluso a la deliciosa Marion Cotillard que se rumorea se vestirá de gata en la próxima de Chris Nolan. Esas, las versiones de carne y hueso de Gatúbela no me interesan, no me pasa nada con ellas, porque son posibles, porque sólo son mujeres bonitas disfrazadas. No hay imposible, no hay sexo, no hay calentura real en ellas. Mi gata predilecta es la callejera mal genio de buen poto de Frank Miller, la belleza noir de Bruce Timm y Paul Dini, la explosiva curvilínea “boom”bastica de Adam Hughes y la estilizada versión de Jim Lee, con cara de ángel y cuerpo de puta, entre tantas otras… La misma que cruza sus piernas alrededor de Batman y lo hacen olvidar su cruzada. Una mala que es buena, una mujer con secretos, doble personalidad, doble vida, peligrosa como pocas, letal en la cama como un arañazo en la espalda. Un miau lascivo desde la terraza de la esquina, una sombra, una silueta acogedora, mordible, chupable. Si fuera Batman me vuelvo loco, tanto años de tirar y aflojar, muy superhéroe será pero tiene pico. Préstenme el traje del murciélago una noche y castigo a la gata, la amarro contra la cruz de la catedral con su propio látigo/cola, le quito la ropa, la langüeteo como un roedor alado y luego la hago ver gatitos de colores a la luz de la luna. Y después, con una buena nalgada la dejo ir, porque ese es el trato con ella, porque estoy seguro el juego va a continuar mañana y pasado mañana, noche tras noche, la ladrona y el héroe, la gata mojada y la bestia vestida de demonio. La reina Victoria tenía razón, Batman también.

2 comentarios:

  1. Enzo Nicolini Oyarce14 de junio de 2009, 19:59

    Ella es espectacular. Mi versión favorita es la dibujada por Jim Balent, con entintado de Dick Giordano, en particular los primeros 4 números de su serie regular salida en paralelo a Knightfall. Es verdad que el cómic tenía un tono a lo Little Annie Fanny, pero al mismo tiempo ella era ambigua y peligrosa. Nunca más pudieron dibujarla mejor, aunque creo que Ed Brubaker la escribió mejor cuando tomó la serie. Para entonces ya habían otros dibujantes.

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  2. bueno supongo que si la atrapo alguna vez sino de donde su hija

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