29.5.09

DAPHNE… minifalda animada


¿Qué tenían en la cabeza el señor Hannah, su socio Barbera y nuestro crédito local Álvaro Arce cuando crearon Scooby Doo? Una pandilla de adolescentes que resolvían misterios a bordo de una minivan con colores sicodélicos, suerte de versión terrestre, rasca y yerbatera del submarino amarillo de los Beatles. Un vago con cara de marihuanero, siempre cagado de hambre, que hablaba con su perro, un gran danés cobarde y medio aturdido. Un galán de barrio, siempre bien peinado, tan ingenuo como insoportable. Una sabelotodo con anteojos y buenas intenciones y ella… Daphne Blake, porque ese era su apellido, Blake, como Donald Blake, el alter ego de Thor, dios del trueno ¿Qué hacía ella en medio de esta tropa de imberbes? Una chica guapa, de buena familia, fina, elegante, siempre a la moda, perturbadora como pocas, exquisita, muñequita, etc, etc. Porque no nos veamos la cara entre gitanos, si hay una chica de la que toda una generación se enamoró, esa fue Daphne Blake. La pelirroja de Scooby, la del vestido cortito color púrpura, la de las pestañas y piernas eternas, la del pañuelo doblado a la izquierda, la que siempre se paraba con pose de modelo levantando su culín respingado, sabiendo que a pesar de ser de tinta y color, no pasaba desapercibida para miles y millones de imberbes pegados a la pantalla. Porque claro, los dibujantes tenían claro porque la pusieron allí, para despertar el hambre de manadas de púberes que empezaban a descubrir que las chicas no eran insoportables, que tenían sus cositas lindas a flor de piel, que había algo húmedo y acogedor que mirar bajo la falda. Que en las sumas y restas eso era lo importante, no descubrir el fantasma de la isla de turno. Daphne fue nuestra primer novia, la que nos pusieron para admirar y desear, Ella era a lo que debíamos aspirar, la chica perfecta, rica para la cama, señorita para presentársela a la mamá. O eso creíamos, porque en nuestra mente infantil nunca se nos pasó por la cabeza el hecho de que Daphne siempre se perdía con el rubio papitas y sólo aparecía al final del episodio, perfecta y brillante como siempre, pero con una jugosa humedad bajándole por la entrepierna. Antes que Minmay, antes que Cheetara, antes que cualquier otra bomba sexy de cómic o dibujo animados, estuvo Daphne Blake… La mina más rica del colegio más caro del pueblo, la damisela en peligro, la zorrita que ocultaba en sus largas piernas no sólo misterios, sino también secretos, de esos que solo nos sabe calmar una mano bien apretada.

1 comentario:

  1. De verdad que era raro como siempre hacia equipo con el pelmazo de Fred...Debo confesar que más de una vez Daphne protagonizó mis púberes sueños eróticos.

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