12.6.09

CHEETARA, La perfección más rápida.


Hay una imagen que nunca he logrado superar. En el primer capítulo de los Thundercats, Cheetara aparece en pelotas. En serio, pongan en google el tag “Cheetara+nude” y se van a caer de raja. Nuestra gata favorita cubierta tan solo de un cinturón con el ojo de Thundera grabado en el centro… nada más… nada más… nada… El cuento es que todos los Thundercats aparecen desnudos, así vivían en Thundera, una especie de Edén intergaláctico, claro el desnudo era como de muñeca Barbie, sin definición, pura forma, pero vaya formas que tenía, como de top model pero abundante. Cheetara y sus pecas, sus caderas anchas y sus piernas eternas. Cheetara pilucha mostrando un par de tetas de estaño (sin pezones) que estoy seguro perturbaron a una generación entera. Cheetara y su empelotamiento integral, la gran razón del por qué Thundercats logró lo imposible aquel frío invierno de 1985: derrotar a Transformers y lograr que unos felinos espaciales se encumbraran por sobre nuestros queridos robots transformables, porque claro, Cheetara nos enseñó a todos la diferencia entre ser una chica linda y una chica sexy. Y entre una chica sexy y un camión robotizado hay años luz de distancia. Y luego los felinos caían a la Tierra y como en el mito bíblico, tras ser expulsados del paraíso conocían las vergüenzas de la desnudez y debían vestir ropas. Por suerte, en el caso de nuestra chita de acogedoras curvas, esta vestimenta se limitó a una especie de traje de baño color piel, muy ceñido al cuerpo, junto a botas largas terminadas en tacones. Si alguna vez se han preguntado de dónde viene el fetichismo masculino por las botas y los tacones, la respuesta está aquí, en el instante cero en que Cheetara se vistió por primera vez y Telepictures/Rannkin Bass nos regaló un perturbador plano de la gatita calzándose sus botas. Sexo infantil y no vengan con otra cosa, si tenias 11 años y no podías ver porno hay estaba el episodio cero de los Thundercats. Y la velocidad, como obviar la velocidad. Cheetara corría como un relámpago, usaba una vara, derrotaba a los malos, pero como su homólogo cuadrúpedo quedaba exhausta a los 4 kilómetros, pobrecita…. Y entonces, como gata cansada, caía y refunfuñaba, gemía y buscaba las caricias de alguien. Cheetara se quejaba como si experimentara orgasmos, como Maria Sharapova pero sin el tenis, Cheetara pedía a sus compañeros animados y a nosotros sus telespectadores que le hiciéramos una atención, que la acariciáramos, que fuéramos machos con ella, porque claro, entre sus asexuados compañeros nunca encontró más que camaradería de guerra. Después le inventaron un romance con Panthro, pero todos sabemos que eso nunca resultó, Cheetara era demasiado perfecta para que alguien tuviera acceso real a sus mojadas cavidades. Cheetara nos envolvió con su velocidad, sus piernas largas, sus gemidos y sus pecas en la espalda. Ella es la gran razón de porque nunca van a poder hacer una película con actores de esta serie, porque no hay actriz que de con su perfección… Y la única que tal vez se acercó, ya está muy vieja: Ursula Andress.

2 comentarios:

  1. Enzo Nicolini Oyarce14 de junio de 2009, 19:53

    Nunca me pasó mucho con Cheetara. ¿Cuándo es el turno de Dejah Thoris, de John Carter from Mars???

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  2. Me encanta este hombre! Realmente me! Usted hace un trabajo maravilloso en estas mujeres!

    gracias por mostrar su trabajo!
    Gulzar

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