21.8.09

VAMPIRELLA, EL ARTE DE CHUPAR


Los vampiros están de moda. Me tienen chato con los Crepúsculos, Nocturnos, Marcados y Humúnculos. Vale el género me gusta, soy lector de horror gótico desde que tengo memoria y fan reconocido de Drácula. Lo que me harta es como se ha bastardeado el tema. Estamos hablando de vampiros señores, una metáfora de sexo, de penetración, de dominio, de escote, de sangre, de perversión, de sadomasoquismo, no de un montón de preadolescente jugando al te quiero tanto que no puedo hacerte daño. Sálvanos Vampirella de esta dictadura del chupasangre bueno, indefinido y con menos gracia que una manguera. Sálvanos Vampirella con tu cuerpo de antología, tus dientes aserrados, tu poto de aviso luminoso y tus tetas que llaman a ser ordeñadas, muérdeme Vampirella donde quieras y como quieras. En el mundo del cómic hay pocas hembras tan rotundas como Vampy, una belleza sexual, erótica, acogedora, lamible que sólo tiene par (nunca mejor dicho) en Druuna, con la que comparte ese cabello azabache y desordenado, esa tanga aprisionada en sus nalgas eternas y los mejores pechos en la historia del noveno arte. Vampy es vampiro y extraterrestre, nativa del planeta Drakulón, donde los ríos son de sangre y sus habitantes se alimentan de ésta como quien se come un Completo en Chile. Fue enviada a la tierra a cazar a un fugitivo que bajo el nombre de Drácula hacía estragos entre los vivos y manchaba la reputación de los nobles habitantes de Drakulón (¿quién inventó ese nombre?). Y toda la caza la realizaba vestida con un trikini minúsculo que no revelaba más piel gracias al milagro de un buen dibujante. Esa es la historia oficial, la otra, la real es que Vampirella fue creada por Warren Publishing para vender más cómic bajo la ecuación más oportunista de todas. Tienes 13 años, lo único que tienes en la cabeza son ganas de correrte la paja pero no puedes comprar Playboy, pues aquí tienes una Playboy para niños. Ok, es vampiro, hay horror, monstruos y esas pelotudeces, pero sobre todo hay tetas y eso es lo que importa. Vampirella fue la madre espiritual de todas las superheroicas pechugonas que vinieron de ahí en adelante, Gen-13, Lady Death, Witchblade, todas le deben su existencia a esta apetecible chupasangre que con los maestros lápices del español José González vino del espacio, de la ultratumba, de donde se quiera a chuparnos... Y no precisamente el cuello o la sangre.

31.7.09

PITUFINA, LA MADRE DE TODOS LOS MALES.


El otro día un amigo me contaba sorprendido que su hija de 12 años le había pedido para su cumpleaños número 15 una operación de cirugía plástica a los pechos porque se encontraba muy plana. Y lo que más lo desconcertaba no era la petición, sino que su mujer lo encontró lo más natural del mundo. -Como que para nuestra generación no hay nada anormal con meterse bisturí, ya no es tema-. -Nunca lo fue-, le respondí, “todo es culpa de la Pitufina. Por culpa de ella hoy nos son tan naturales las Pamelas (Anderson, David, Díaz) y Adrianas Barrientos, la Pitufina le metió en el disco duro a toda una generación que no había nada de malo en ponerse en manos de un médico para mejorar su apariencia y que con curvas y nariz respingada todo era posible. ¿Cómo así? Simple. Revisemos la historia del personaje. Gárgamel, el monje obsesionado con capturar a los Pitufos ya que ellos eran la clave para la creación de la piedra filosofal, decide crear el arma perfecta para controlarlos: una Pitufo hembra. Ni tonto ni perezoso, el sacerdote adivinaba lo que la muchacha podía causar en la aldea de los azulines. Pero Gargamel tenía mal gusto e hizo a una flacuchenta ojerosa, con el pelo revuelto, pinchudo y con menos carne que una bicicleta. La chica llegó a la aldea y como club de Toby que era este lugar, los Pitufos no la pescaron y le hicieron la vida imposible. Pero Papá Pitufo se apiadó de ella, la encerró en su casa callampa (gran simbolismo) y como gnomezco doctor Valdés la sometió a una intensa operación de cuerpo y alma. Resultado: la chicuela renació como una rubia de culín respingado, modos finos, falda muy corta e intensiones típicas de mina que se sabe muy rica: jugar con sus posibles pretendientes y ser la reina absoluta de su aldea. Ergo, un mensaje nada de disimulado acerca de que en el mundo moderno la apariencia es lo más importante, nadie debe sorprenderse entonces que hoy nos parezca lo más normal del mundo entrar al quirófano para mejorar lo que la naturaleza no nos dio: todas quieren ser la Pitufina. Un paréntesis final, alguien recuerda esa versión caliente de los Pitufos que apareció en la desaparecida Beso Negro: Los Putofos, estaba Papa Puto, Puto Genio y obvimente la Putafina, quien estaba aliada con el gran mal, Vergamel que se quería tirar a los pitufos aunque fuera lo último que hiciera.

3.7.09

LA VIUDA NEGRA… PICAME ARAÑITA


La Viuda Negra tiene un record absoluto en el mundo de las heroínas de tinta y color, no sólo de Marvel, sino también de DC, Image, Dark Horse y la editorial que se les ocurra… si, también de la extinta Dédalos de mi amigo Jorge David. Es la “vigilante en mallas” que se ha agarrado más colegas. Pasemos lista: sus dos maridos, ambos superagentes de la KGB que murieron en extrañas circunstancias; los tres Crimson Dynamo; Daredevil; Hawkeye; Nick Fury; Giant-Man; Captain América; Iron Man; Hércule; Wonder Man; Black Knight; Quicksilver e incluso malos como Dr.Doom y Magneto cayeron rendidos ante su encanto, sin contar a Wolverine (su reconocido mejor amante) y el propio Batman en un croosover con DC. Sus propias camaradas, como Scarlet Witch y The Wasp, tienen justificadas razones para odiarla: no sacan nada con tener superpoderes o usar trajes vistosos, contra las curvas letales de la rusa Viuda Negra no hay nada que hacer. Y además de bella es inteligente, maquiavélica y con un nivel de estratega militar que rivaliza con el Captaín América. No sólo por mina fue la única jefa de los Avengers no norteamericana. Una bitch seca, infartante, mortal y peligrosa, todo en 1.80 de bien repartidos 55 kilos, con las curvas de una supermodelo de Europa del este, el rostro de una actriz de cine clásico, la agilidad de una bailarina clásica y el aguijón de la mejor asesina del planeta. La Viuda Negra es una araña con tetas y culo respingón.
Nacida en Rusia con el nombre de Natalya Romanov, La Viuda apareció como un villana ridícula en Iron man, pero después fue revelándose como el arma más letal de la KGB, tanto que terminó escapándose de sus patrones para mudarse a EE UU, donde bajo la fachada de una top model empezó a recorrer las calles en compañía de su primer amante gringo: Daredevil, quien no necesitaba ojos para nadar entre los infartantes encantos de la Romanov. De ahí su carrera fue en ascenso, tanto como la velocidad con que cambiaba de amantes y escapaba de sus ex patrones que ofrecían millones por su cabeza (con ese cuerpo, para que pedir sólo su cabeza), porque eso es lo que la destaca de las otras chicas en spandex, la Viuda Negra es una perra y ella lo sabe, lo tiene claro, como en The Ultimates, donde seduce a Tony Stark quien le diseña su propia armadura de “Iron Widow”, sólo para después traicionarlo y revelarse como una agente encubierta enviada por los rusos para acabar con los héroes gringos. ¿Quien podría a culpa al buen Tony de no darse cuenta, mientras se revolcaba con el mejor forro del cómic de superhéroes. Puede haberse destruido Washington y Nueva York, pero lo comido y culpado no se lo quita a nadie al veterano Tony Stark?
La Viuda es la Viuda. Es imposible, por eso rechazo tajantemente al peor casting de la historia, cuando Scarlett Johanssen la encarne en Iron Man 2. La Viuda es alta y esbelta, no chiquitita, rica y voluptuosa como Scarlett. Un farreo de casting, cuando Hollywood tenía delante de sus narices prácticamente a un clon de esta súper espía que vino del frío: Olga Kurylenko, pícame arañita, yo acá feliz te espero.

19.6.09

SHE HULK, seducción radioactiva en 20 pasos.


1. Porque el verde de She Hulk no es pureza ni esperanza, sino PURA calentura.
2. Porque nunca he entendido que tipo de spandex puede aguantar esas ubres suyas.
3. Porque hablando de ubres, en un do de pecho sólo le hacen sombra Drunna y Cristie Canyon.
4. Porque una teta de 100 kilos, puede ser una arma letal para cualquiera.
5. Porque una mina rica, gigante que me dice GRRRR, me deja tiritando, y no precisamente de miedo.
6. Porque es la única chica Marvel que ha posado para una revista para hombres.
7. Porque debe tener músculos hasta en su rincón más húmedo.
8. Porque no es ella cuando se enoja.
9. Porque la energía gamma debe correrte de una forma como nunca has imaginado.
10. Porque una mina de dos metros y medio y 300 toneladas de peso que se mantiene en ESA forma es un milagro.
11. Porque los milagros verdes siempre tienen algo.
12. Porque yo creo en los milagros.
13. Porque es la única mina que en verdad puede partirte. Literalmente.
14. Porque si dejó a Tony Stark seco, debe ser por algo.
15. Porque puta, uno es ñoño y estar con una mina que ha sido parte de los Avengers y Los 4 Fantásticos es más excitante que su evidente trasero de aviso luminoso.
16. Porque un culo del porte de una casa, es un regalo de Dios. Bueno de Stan Lee que es lo mismo.
17. Porque, o sea, decir que uno se tiró a She Hulk es harto más cool que decir que te tiraste a Megan Fox.
18. Porque además es abogada, o sea te defiende física y legalmente.
19. Porque es INCREIBLE.
20. Porque básicamente es una bomba atómica con tetas. Y no hay nada más extraño o perturbante que una bomba atómica con tetas. O sea, piensen en la imagen. No, mejor no. Piensen en She-Hulk y pasen un buen rato con ella en la cabeza.

12.6.09

CHEETARA, La perfección más rápida.


Hay una imagen que nunca he logrado superar. En el primer capítulo de los Thundercats, Cheetara aparece en pelotas. En serio, pongan en google el tag “Cheetara+nude” y se van a caer de raja. Nuestra gata favorita cubierta tan solo de un cinturón con el ojo de Thundera grabado en el centro… nada más… nada más… nada… El cuento es que todos los Thundercats aparecen desnudos, así vivían en Thundera, una especie de Edén intergaláctico, claro el desnudo era como de muñeca Barbie, sin definición, pura forma, pero vaya formas que tenía, como de top model pero abundante. Cheetara y sus pecas, sus caderas anchas y sus piernas eternas. Cheetara pilucha mostrando un par de tetas de estaño (sin pezones) que estoy seguro perturbaron a una generación entera. Cheetara y su empelotamiento integral, la gran razón del por qué Thundercats logró lo imposible aquel frío invierno de 1985: derrotar a Transformers y lograr que unos felinos espaciales se encumbraran por sobre nuestros queridos robots transformables, porque claro, Cheetara nos enseñó a todos la diferencia entre ser una chica linda y una chica sexy. Y entre una chica sexy y un camión robotizado hay años luz de distancia. Y luego los felinos caían a la Tierra y como en el mito bíblico, tras ser expulsados del paraíso conocían las vergüenzas de la desnudez y debían vestir ropas. Por suerte, en el caso de nuestra chita de acogedoras curvas, esta vestimenta se limitó a una especie de traje de baño color piel, muy ceñido al cuerpo, junto a botas largas terminadas en tacones. Si alguna vez se han preguntado de dónde viene el fetichismo masculino por las botas y los tacones, la respuesta está aquí, en el instante cero en que Cheetara se vistió por primera vez y Telepictures/Rannkin Bass nos regaló un perturbador plano de la gatita calzándose sus botas. Sexo infantil y no vengan con otra cosa, si tenias 11 años y no podías ver porno hay estaba el episodio cero de los Thundercats. Y la velocidad, como obviar la velocidad. Cheetara corría como un relámpago, usaba una vara, derrotaba a los malos, pero como su homólogo cuadrúpedo quedaba exhausta a los 4 kilómetros, pobrecita…. Y entonces, como gata cansada, caía y refunfuñaba, gemía y buscaba las caricias de alguien. Cheetara se quejaba como si experimentara orgasmos, como Maria Sharapova pero sin el tenis, Cheetara pedía a sus compañeros animados y a nosotros sus telespectadores que le hiciéramos una atención, que la acariciáramos, que fuéramos machos con ella, porque claro, entre sus asexuados compañeros nunca encontró más que camaradería de guerra. Después le inventaron un romance con Panthro, pero todos sabemos que eso nunca resultó, Cheetara era demasiado perfecta para que alguien tuviera acceso real a sus mojadas cavidades. Cheetara nos envolvió con su velocidad, sus piernas largas, sus gemidos y sus pecas en la espalda. Ella es la gran razón de porque nunca van a poder hacer una película con actores de esta serie, porque no hay actriz que de con su perfección… Y la única que tal vez se acercó, ya está muy vieja: Ursula Andress.

29.5.09

DAPHNE… minifalda animada


¿Qué tenían en la cabeza el señor Hannah, su socio Barbera y nuestro crédito local Álvaro Arce cuando crearon Scooby Doo? Una pandilla de adolescentes que resolvían misterios a bordo de una minivan con colores sicodélicos, suerte de versión terrestre, rasca y yerbatera del submarino amarillo de los Beatles. Un vago con cara de marihuanero, siempre cagado de hambre, que hablaba con su perro, un gran danés cobarde y medio aturdido. Un galán de barrio, siempre bien peinado, tan ingenuo como insoportable. Una sabelotodo con anteojos y buenas intenciones y ella… Daphne Blake, porque ese era su apellido, Blake, como Donald Blake, el alter ego de Thor, dios del trueno ¿Qué hacía ella en medio de esta tropa de imberbes? Una chica guapa, de buena familia, fina, elegante, siempre a la moda, perturbadora como pocas, exquisita, muñequita, etc, etc. Porque no nos veamos la cara entre gitanos, si hay una chica de la que toda una generación se enamoró, esa fue Daphne Blake. La pelirroja de Scooby, la del vestido cortito color púrpura, la de las pestañas y piernas eternas, la del pañuelo doblado a la izquierda, la que siempre se paraba con pose de modelo levantando su culín respingado, sabiendo que a pesar de ser de tinta y color, no pasaba desapercibida para miles y millones de imberbes pegados a la pantalla. Porque claro, los dibujantes tenían claro porque la pusieron allí, para despertar el hambre de manadas de púberes que empezaban a descubrir que las chicas no eran insoportables, que tenían sus cositas lindas a flor de piel, que había algo húmedo y acogedor que mirar bajo la falda. Que en las sumas y restas eso era lo importante, no descubrir el fantasma de la isla de turno. Daphne fue nuestra primer novia, la que nos pusieron para admirar y desear, Ella era a lo que debíamos aspirar, la chica perfecta, rica para la cama, señorita para presentársela a la mamá. O eso creíamos, porque en nuestra mente infantil nunca se nos pasó por la cabeza el hecho de que Daphne siempre se perdía con el rubio papitas y sólo aparecía al final del episodio, perfecta y brillante como siempre, pero con una jugosa humedad bajándole por la entrepierna. Antes que Minmay, antes que Cheetara, antes que cualquier otra bomba sexy de cómic o dibujo animados, estuvo Daphne Blake… La mina más rica del colegio más caro del pueblo, la damisela en peligro, la zorrita que ocultaba en sus largas piernas no sólo misterios, sino también secretos, de esos que solo nos sabe calmar una mano bien apretada.

1.5.09

HONEY RIDER o simplemente Ursula.


¿De cual diosa escribir? ¿De Honey Rider o de la real, la insuperable Ursula Andress? Complicado, complejo, perturbador. El mejor bikini en la historia del cine o la rubia más eróticamente esbelta de todos los tiempos. Ursula, como olvidar a Ursula, buena parte de mi vida tiene que ver con ella. Tengo 12 años, vivo en Victoria y entró al cine a ver un programa doble, Desaparecido en Acción y algo llamado El Dios de los Caníbales. El póster es maravilloso, Ursula vestida con un bikini de piel, versión cavernícola de su inicial Honey Rider, mostrando mucha carne, en un mundo salvaje, harta cadena, indígenas, huesos, serpientes y calaveras. La película es rara, violenta, asquerosa, sangrienta, un clásico del cine caníbal de finales de los 80. Ursula busca a su marido, camina bajo el calor de la selva de Sumatra, mientras muestra sus pechos perfectos, arrebatadores, insufriblemente turgentes, tan levantados que no necesitan sostén para provocar picazón en la entrepierna masculina. Finalmente los caníbales atrapan la expedición y como es obvio, hombres y mujeres se deslumbran ante lo magnífico de la rubia. La amarran, la desnudan y la pintan en una ceremonia erótica y sadomasoquista que nunca he logrado sacar de mi cabeza. Luego la ponen en un altar, como la nueva diosa de la tribu y la obligan a comerse a su propio hermano. Un salvaje quinceañero no deja de mirarla (quien no) y aprovechando un descuido trata de violarla, pero el jefe de la tribu lo sorprende y el muchacho es castrado. Cinco minutos después la película termina, pero Ursula queda, allí, amarrada, desnuda, perfecta.
Segundo acto. Veo Dr.No, la primera y la mejor película de Bond. Nada supera a Ursula, nada la iguala. Sale del mar con un bikini perfecto y un cuchillo a la cintura y la pantalla no necesita más. Si la película termina cuando ella finaliza su caminata hasta la playa no me quejaría ¿Qué hace una rubia estatuaria de cuerpo perfecto en la isla de un magnate criminal, da lo mismo, no importa la lógica después de contemplarla, de sentirla, de desearla sacar de pantalla, envolverla en una sábana y dejarla como un monumento a la belleza femenina, ni a tocarla me atrevería? Honey Rider, una jinete de miel, dulce y peligrosa. Que no me vengan con que Halle Berry la homenajea después con perdón pero esta tal Halle es NADA, UNA ALPARGATA al lado de Ursula. O de Honey. O de Ursula. O de quien sea, ambas son la misma, siempre serán la misma, una estampilla perfecta de erotismo elegante, porque esa era la gracia de Ursula, la belleza sublime y generosa, la que no dudó en desnudarse y mostrarse en cuanta película la contrató solo para explotar su cuerpo de estaño, su imagen de deidad grecorromana (fue Venus/Afrodita en Lucha de Titanes y Ella en She), imposible realidad, así de simple, decir de ella que fue (o es) una diosa no es exagerar, sino la pura y santa verdad.

24.4.09

RED SONJA, espada pelirroja


La mejor frase en la historia del cine, “lo mejor de la vida: aplastar enemigos, verlos derrotados y escuchar el lamento de sus mujeres”. Lo dijo Conan, aunque la versión fílmica obvió otra de las máximas del esclavo, guerrero, mercenario y futuro rey de Cimeria; precisamente la última frase: “y tomar como propias a las esposas e hijas”. Es que Conan era muy pícaro y así como metía la espada metía también otras cosas, le dieran o no le dieran la pasada. Pero entre todas las bellezas de la era Hyboriana hubo una que nunca se dejó intimidar por el bárbaro, jugó con él, se hizo la linda, lo sedujo y luego se deshizo de él sin permitirle que le pusiera un dedo encima: Red Sonja (o Sonia, la roja, o Sonia, la pelirroja o Sonia, la diableza o Sonia, la guerrera o La guerrera roja o la mina rica del pelo rojo, la espada fálica y el inservible bikini de metal), quien se convirtió en leyenda gracias a la letal combinación de su belleza sobrehumana y técnicas de lucha cuerpo a cuerpo, maestría que aprendió luego del trauma de ser violada colectivamente a los 16 años, abandonada en el bosque y rescatada por una criatura andrógina y pelirroja que la convenció de entrenarse para convertirse en el arma viviente mas letal de su época. Claro, si eres bárbaro y se te aparece una mina que es como la versión colorina de Giselle Budchen lo primero que atinas es a tirarte encima para hacerle cochinadas, el problema es que cuando esta top model de la fantasía heroica resulta mejor para los comos que tu. Y además más ágil y valiente. Y con el trauma de un abuso encima. Si ya era duro ser hombre en esta época (los 10 mil años que mediaron entre el hundimiento de la Atlántida y el surgimiento de la actual civilización), encontrarse con que la mina más rica del mundo lo único que quiere es castrarte o sea… Red Sonja es la guerrera original, la primera que nos convenció que una mina rica podía derrotar dragones vestida con una inservible, desde toda lógica, bikini metálico, porque obvio, mientras los machos necesitan pesadas armaduras para resistir ataques de demonios y guerreros, a ella le basta con correr a teta pelada, como una vedette con espadas y lanzas: como la madre espiritual de las más inocentes Teela y She-Ra, otras guapas con bikinis heroicos. Dios bendiga a los bikinis heroicos, amén… nos hicieron la vida más fácil a todos y convirtieron a Sonja en guerrera en otro sueño mojado, desde la prosa de Robert E. Howard, los lápices de Roy Thomas, la versión lésbica de Briggite Nielsen a la reinterpretación calentona de Frank Cho, Adam Hughes y ésta, el remake de Nelson Dániel. Ok, nos gustan las minas rudas, las que nos pueden sacar la cresta, dejarnos quebrados y tirados, pero con cara de tonto. Y si es Red Sonja la que nos pega, nosotros feliz, porque tal vez entre tanta pelea, y con tan diminuto traje, podamos comprobar que el mayor secreto de las pelirrojas sigue siendo suave y acogedor, más allá de los metales, sables y las carnes abiertas a cortes precisos.

17.4.09

JESSICA RABBIT, el sueño del conejo


No hay imagen más perturbadora que la primera aparición de la señora Rabbit. Bajan las luces, un solo foco, piano suave y entonces se viene… una enorme, gigantesca, bombástica, hipertextual, e imposible teta apretada en lentejuelas rojas. Blanda. mordible, deliciosa, tentadora y absoluta, asomada al borde de una cortina. Luego la pierna más larga y los tacos aguja mejor puestos en la historia de la animación. Una artillería de escote y tajo abierto de la cadera a más allá, como diría Buzz Lightyear. Un perfil incendiario, una geografía de esas que dan ganas de tirarse en picada para recorrer con el vehículo de la lengua. Jessica Rabbit… Nos bastó su primera aparición, su segundo inicial, para amarla y desearla, para querer empelotarla, arrancarle la ropa, verla en la ducha, sobada con jabones de chocolate, posando sobre sábanas blancas, mojada, amarrada y dispuesta a cuanta fantasía perversa dibujó mi cabeza de adolescente macaquera. ¿Pide un deseo? Ser la mano de Jessica Rabbit cuando se baña… ¿Y qué podía ver esta montaña de carne en un conejo con cara de imbécil? Doy fe que no fui el único que se hizo la pregunta al ver la película. Ni siquiera era divertido, menos inteligente y por lo que podía verse no estaba muy bien dotado, claro, el huevón era un conejo y tal vez por ahí estaba su gracia, por eso lograba tener a la hembra que todos querían, porque en Toonland todos querían a Jessica. O todos la queríamos... Jessica Rabbit una maldita obra de arte del onanismo en dibujos animados, un monumento a la paja, al sueño mojado de todos los hombres de este vil planeta, la pelirroja tetona y culona con la que todos soñamos cuando nos empiezan a picar los cocos. Que quieren que les diga, yo la miro y aún me arden… las manos.

10.4.09

GATUBELA, de cuero, siete vidas y otras cosas.


La reina Victoria que era muy dura pero también muy sabia lo dijo: “el mundo se divide en dos, los amantes de los gatos y los subnormales”. Winston Churchill también agregó su grano de arena, “entre perros y gatos prefiero a estos últimos, está comprobado que los amantes de los gatos son más inteligentes”. Y debe ser así, de otra forma no se explica como Batman, el más brillante hombre sobre la tierra, tiene un obvio favoritismo por los felinos. Y bueno, se entiende cuando el objeto de tu pasión animal tiene la cara, los ojos, los brazos, las tetas, la espalda, la guatita, el culo, las piernas, el látigo y los tacones de Selina Kyle, Gatúbela o Catwoman, como quieran ustedes. Es que hay algo ricamente perverso en ella, su idea de morena de medidas perfectas y curvas imposibles, apretadas bajo un disfraz de cuero entallado al cuerpo, lo suficientemente resistente como para permitirle saltar de torre en torre de Gotham City sin perder un ápice de elegancia, porque Selina es ante todo elegante, como una gata persa, y esa es una gran diferencia. Olvidemos a Michelle Pfeiffer, o a Halle Berry, o a las tres que la encarnaron en la serie de los 60. Incluso a la deliciosa Marion Cotillard que se rumorea se vestirá de gata en la próxima de Chris Nolan. Esas, las versiones de carne y hueso de Gatúbela no me interesan, no me pasa nada con ellas, porque son posibles, porque sólo son mujeres bonitas disfrazadas. No hay imposible, no hay sexo, no hay calentura real en ellas. Mi gata predilecta es la callejera mal genio de buen poto de Frank Miller, la belleza noir de Bruce Timm y Paul Dini, la explosiva curvilínea “boom”bastica de Adam Hughes y la estilizada versión de Jim Lee, con cara de ángel y cuerpo de puta, entre tantas otras… La misma que cruza sus piernas alrededor de Batman y lo hacen olvidar su cruzada. Una mala que es buena, una mujer con secretos, doble personalidad, doble vida, peligrosa como pocas, letal en la cama como un arañazo en la espalda. Un miau lascivo desde la terraza de la esquina, una sombra, una silueta acogedora, mordible, chupable. Si fuera Batman me vuelvo loco, tanto años de tirar y aflojar, muy superhéroe será pero tiene pico. Préstenme el traje del murciélago una noche y castigo a la gata, la amarro contra la cruz de la catedral con su propio látigo/cola, le quito la ropa, la langüeteo como un roedor alado y luego la hago ver gatitos de colores a la luz de la luna. Y después, con una buena nalgada la dejo ir, porque ese es el trato con ella, porque estoy seguro el juego va a continuar mañana y pasado mañana, noche tras noche, la ladrona y el héroe, la gata mojada y la bestia vestida de demonio. La reina Victoria tenía razón, Batman también.

WILMA DEERING, Uniforme caliente


La primera vez que perdí la virginidad fue con una milica, la coronel Wilma Deering. Era 1979, tenía 5 años y a esa edad las mujeres me interesaban poco y nada. Al menos no más que el nuevo auto de la colección Matchbox o la bicicleta aro 20 con 5 cambios de Cic, pero ese año llegó a canal 7 una serie que cambió mi apreciación de la vida para siempre: Buck Rogers en el Siglo XXI. Y no precisamente por la historia, los rudimentarios efectos especiales o la ridícula banda sonora, sino por ella: Erin Gray, la coronel Wilma Deering, no sólo la mujer más bella que mis infantiles ojos habían visto, sino la primera que alimentó en mi naciente fantasía masculina la idea de que una chica podía ser más que bonita, sexy, mina, hot, caliente.
Wilma Deering fue la primera mujer que literalmente me hizo picar los cocos. Porque claro, en la serie había otra bomba hot, la Princesa Ardala, pero esta era como rasca, obvia y se vestía como vedette del entonces suplemento Candilejas de LUN. En cambio Wilma no mostraba mucho, porque no necesitaba hacerlo, bastaba verla caminar y listo. Es que la coronel Deering inauguró el uso del spandex con sus perturbadores trajes ajustados de una sola pieza, ceñidos a su curvilíneo cuerpo de top model, porque con los años supe que Erin Gray había sido la primera top model que saltó de las pasarelas y los
catálogos a la pantalla. En los 70 esta morena (arrubiada en la serie) de ojos azules era lo más parecido a Giselle Bundchen, pero claro, en esa época, las modelos no le importaban a nadie, excepto a un pendejo de 4 años, mirando a una mujer metida en un traje imposible, caminando con tacones, disparando pistolas láser, piloteando cazas de combate y liderando las fuerzas militares de la tierra, porque la chica además era ruda, milica de tomo y lomo. Y que bien se veía además con su blanco uniforme de batalla (porque en el siglo XXV los militares se vestirán de blanco y tendrán tetas y traseros respingados). Con perdón, pero no me vengan con princesas Leias y Padmes, en el mundo de la cifi, estas dos son niñas al lado de Wilma Deering. Y no estoy solo en esta cruzada, el culto online a la coronel es tan largo como lo que quieran que sea largo. Dos imágenes para el recuerdo, imborrables. Amarrada en una silla, a punto de ser torturada, haciéndose la lista con un maloso que le acaricia el mentón pero que en el fondo nos dice que esta a punto de desvestirla para probarla antes de enviarla al planeta de las chicas esclavas. Otra más, vampirizada por el Borbón (un nosferatu galáctico) convertida al fin en la perra en celo que ocultaba bajo su postura de perfecta oficial en jefe de las defensas terrícolas. Nunca entendí como el idiota de Buck Rogers jamás se la llevó a la cama, menos como ella podía ser lo más parecido a Pinochet en la ficción televisiva de los 70 (tenían el mismo rango) tampoco digamos que me interesaba mucho, yo solo quería estar bajo sus ordenes, marchando detrás de ese trasero de estaño apretado en spandex rojo o azul brillante.

27.3.09

HANNAH DUNDEE, Lady Dino


Una imagen perturbadora. Tengo 17 años, compro una revista Zona 84 y en la contraportada una morena de esas imposibles: curvas gomosas, apetitosas, y mordizqueables, es decir Pomona y tetona, vestida con un biquini de piel con un pterodáctilo parado sobre el brazo, como si fuera un halcón. Curvas y fantasy art, la mejor combinación del mundo, sino interroguen a Boris Vallejo y al mismo Nelson. La ilustración era un adelanto de la serie que la revista del viejo Toutain iba a publicar a partir del numero entrante: “Cuentos de la era Xenozoica: Cadillacs & Dinosaurios”. La necesitaba ya y ahora. Cuando conseguí la revista, supe todo sobre la chica. Su nombre era Hannah Dundee y era embajadora de una tribu humana en un lejano futuro llamado Xenozoico donde la mitad del mundo está bajo las aguas y los dinosaurios volvieron a reinar. Y además de sus labores diplomáticas, la morocha era ecologista, intelectual y lectora de los grandes clásicos de la humanidad. Matea con tetas, bendita seas. Con perdón pensé, pero si un día se me aparecía una mujer así, enfundada en ajustados pantalones blancos, con un arma al cinto y una camisa amarrada a la cintura, me uno ya al cuerpo diplomático y al Greenpeace y a los enanos verdes. Hannah es la diosa de los dinos, un apetitoso bocado de carne en una época extraña, como Druuna pero sin lo triple X, lo suyo es más insinuación, curvas y miradas. Y que deliciosa la dibujaba Mark Schultz, justicia que luego le hicieron los artistas de una muy buena serie animada de HBO y de un videojuego de arcade que ya es un clásico. Y mientras miraba las viñetas del cómic yo sólo quería más de Hannah. Que Jack Tenrec dejara de perder tiempo con sus autos y le diera lo que una mujer como ella merecía, una de esas que hacen temblar el suelo. Quería que Schultz se soltara y nos regalara a Hannah en escenas de ducha y desnudos… O que en alguna aventura se perdiera en la selva y fuera raptada, torturada y violada por lagartos humanoídes, Dios, solo pensar en las maravillas que haría Serpieri con Hannah me mandan derecho a… donde todos ya saben.

20.3.09

VALENTINA, la egoísta


Guido Crepax nos regalo a la cuica perfecta. La chica de doble vida, en público elegante, amante del buen estilo, de los amigos, de vincularse con la alta sociedad, de pasar por alguien interesante y seductor. La chica que al aparecer en una fiesta se lleva todas las miradas, pero que guarda un secreto mojado y caliente. Valentina es una puta, una perra, una chica que bajo su traje y look distante esconde un apetito sexual tan voraz que asusta. Valentina es rica, deliciosa, estatuaria, pero también castradora. Lo suyo no es la generosidad sino el egoísmo en el sexo. Pero Valentina es además inteligente, astuta, está conciente del poder que arrastra, de lo que provoca, de los deseos que puede manejar. Valentina nos puede dar la mejor noche de nuestras vidas pero también destruirnos el corazón a mordiscos, porque ella siempre estará por encima, dominándonos con el exquisito poder de sus piernas eternas y curvas de estaño. Valentina es la chica del Villa María que bajo su jumper de hija y alumna ideal no es más que una zorra que lo único que quiere es ser tirada sobre una mesa, desvestida y mojada hasta explotar. Acaba dentro mío, basta mirarla para imaginar que eso es lo que quiere, lo que busca, lo que nos pide. La suciedad de la elegancia.

13.3.09

MIEL, el perfume de lo imposible


“Quiero probar si allá abajo tiene ese sabor dulce suyo también sin pan”, le dice el hombre invisible a la desinhibida heroína de El Perfume de lo Invisible, la obra maestra de Milo Manara. Y Miel le sonríe, se abre de patas y levanta su sexo rotundo, rosado, mojado. Y con los dedos lo abre para que el invisible aproveche bien el candi. Miel es la chica más guapa jamás salida de una historieta. Miel es fina, es divertida, es elegante, podría estar en una pasarela de alta costura, pero prefiere ser una perra, meterse de todo dentro de cada agujero de su cuerpo. Parar ese culo respingón suyo porque sabe que es su arma secreta, lo que le consigue cualquier cosa que se meta en esa loca cabeza suya. Miel calienta porque es como la mina más rica del curso, pero sin tapujos, la que se metería al vestidor de hombres y les daría a todos lo que quisieran, una película porno mejor que el porno. Miel te pajea, te monta, te deja que la montes y te suaviza con ese sabor suyo, esa carne húmeda y sabrosa que dice tener allá abajo y que justifica su sobrenombre. Porque ella es en verdad dulce, un caramelo para chupar y chupar porque uno sabe que jamás se va a acabar.

DRUUNA, el morbo más grave.


Druuna existe para ser violada, abusada, lastimada. No es una mujer, ni siquiera un dibujo, es un objeto obsceno al que dan ganas de dañar, de golpear, de arañar. Ese culo imposible, brillante, rotundo, esos pechos acogedores, llenos, deliciosos, esas formas que desde ninguna forma pueden ser reales. Druuna no es rica es inmoral, Druuna asusta porque es capaz de despertar lo más perversos instintos en el más normal de las hijos de vecino. Y allí está, en los álbumes de Serpieri, corriendo en un apocalipsis de sangre y sexo, empelotada, acosada por monstruos, encadenada, amarrada, violada por 1, 2 y hasta 8 criaturas al mismo tiempo. Enculada con objetos, convertida en excusa para brutalidades de todo tipo. Druuna es el deseo explicitado, a ella no dan ganas de salvarla, sino de participar de un abuso colectivo, unirse a las perversiones más degeneradas que su lomo de hembra absoluta y en celo despierta. El cuerpo de Druuna no es para admirar sino para dañar. En su mundo los monstruos la persiguen y la odian porque es lo único bello y perfecto que aun existe, el sexo hacia ella no es amor, sino odio. En Druuna uno no está de parte de los héroes, sino de los villanos que la buscan para someterla a los vejámenes más extremos que puede originar la imaginación masculina. Humillar a una mina rica, convertirla en esclava, mirar como otros hacen lo que quieren con ella. Hay que cuidarse de Druuna… provoca, muchas cosas.