19.6.09

SHE HULK, seducción radioactiva en 20 pasos.


1. Porque el verde de She Hulk no es pureza ni esperanza, sino PURA calentura.
2. Porque nunca he entendido que tipo de spandex puede aguantar esas ubres suyas.
3. Porque hablando de ubres, en un do de pecho sólo le hacen sombra Drunna y Cristie Canyon.
4. Porque una teta de 100 kilos, puede ser una arma letal para cualquiera.
5. Porque una mina rica, gigante que me dice GRRRR, me deja tiritando, y no precisamente de miedo.
6. Porque es la única chica Marvel que ha posado para una revista para hombres.
7. Porque debe tener músculos hasta en su rincón más húmedo.
8. Porque no es ella cuando se enoja.
9. Porque la energía gamma debe correrte de una forma como nunca has imaginado.
10. Porque una mina de dos metros y medio y 300 toneladas de peso que se mantiene en ESA forma es un milagro.
11. Porque los milagros verdes siempre tienen algo.
12. Porque yo creo en los milagros.
13. Porque es la única mina que en verdad puede partirte. Literalmente.
14. Porque si dejó a Tony Stark seco, debe ser por algo.
15. Porque puta, uno es ñoño y estar con una mina que ha sido parte de los Avengers y Los 4 Fantásticos es más excitante que su evidente trasero de aviso luminoso.
16. Porque un culo del porte de una casa, es un regalo de Dios. Bueno de Stan Lee que es lo mismo.
17. Porque, o sea, decir que uno se tiró a She Hulk es harto más cool que decir que te tiraste a Megan Fox.
18. Porque además es abogada, o sea te defiende física y legalmente.
19. Porque es INCREIBLE.
20. Porque básicamente es una bomba atómica con tetas. Y no hay nada más extraño o perturbante que una bomba atómica con tetas. O sea, piensen en la imagen. No, mejor no. Piensen en She-Hulk y pasen un buen rato con ella en la cabeza.

12.6.09

CHEETARA, La perfección más rápida.


Hay una imagen que nunca he logrado superar. En el primer capítulo de los Thundercats, Cheetara aparece en pelotas. En serio, pongan en google el tag “Cheetara+nude” y se van a caer de raja. Nuestra gata favorita cubierta tan solo de un cinturón con el ojo de Thundera grabado en el centro… nada más… nada más… nada… El cuento es que todos los Thundercats aparecen desnudos, así vivían en Thundera, una especie de Edén intergaláctico, claro el desnudo era como de muñeca Barbie, sin definición, pura forma, pero vaya formas que tenía, como de top model pero abundante. Cheetara y sus pecas, sus caderas anchas y sus piernas eternas. Cheetara pilucha mostrando un par de tetas de estaño (sin pezones) que estoy seguro perturbaron a una generación entera. Cheetara y su empelotamiento integral, la gran razón del por qué Thundercats logró lo imposible aquel frío invierno de 1985: derrotar a Transformers y lograr que unos felinos espaciales se encumbraran por sobre nuestros queridos robots transformables, porque claro, Cheetara nos enseñó a todos la diferencia entre ser una chica linda y una chica sexy. Y entre una chica sexy y un camión robotizado hay años luz de distancia. Y luego los felinos caían a la Tierra y como en el mito bíblico, tras ser expulsados del paraíso conocían las vergüenzas de la desnudez y debían vestir ropas. Por suerte, en el caso de nuestra chita de acogedoras curvas, esta vestimenta se limitó a una especie de traje de baño color piel, muy ceñido al cuerpo, junto a botas largas terminadas en tacones. Si alguna vez se han preguntado de dónde viene el fetichismo masculino por las botas y los tacones, la respuesta está aquí, en el instante cero en que Cheetara se vistió por primera vez y Telepictures/Rannkin Bass nos regaló un perturbador plano de la gatita calzándose sus botas. Sexo infantil y no vengan con otra cosa, si tenias 11 años y no podías ver porno hay estaba el episodio cero de los Thundercats. Y la velocidad, como obviar la velocidad. Cheetara corría como un relámpago, usaba una vara, derrotaba a los malos, pero como su homólogo cuadrúpedo quedaba exhausta a los 4 kilómetros, pobrecita…. Y entonces, como gata cansada, caía y refunfuñaba, gemía y buscaba las caricias de alguien. Cheetara se quejaba como si experimentara orgasmos, como Maria Sharapova pero sin el tenis, Cheetara pedía a sus compañeros animados y a nosotros sus telespectadores que le hiciéramos una atención, que la acariciáramos, que fuéramos machos con ella, porque claro, entre sus asexuados compañeros nunca encontró más que camaradería de guerra. Después le inventaron un romance con Panthro, pero todos sabemos que eso nunca resultó, Cheetara era demasiado perfecta para que alguien tuviera acceso real a sus mojadas cavidades. Cheetara nos envolvió con su velocidad, sus piernas largas, sus gemidos y sus pecas en la espalda. Ella es la gran razón de porque nunca van a poder hacer una película con actores de esta serie, porque no hay actriz que de con su perfección… Y la única que tal vez se acercó, ya está muy vieja: Ursula Andress.